Kukulcán esta por aquí…

 

Taciturna manifestación de lo sublime normal, iconoclasta y con cierta tendencia a escaparme de la realidad, equilibrista del tedio, consumidor habitual de vodka, café y té helado (por desgracia no siempre en ese orden) perdedor asiduo de tantas batallas que gana el olvido, seudo artista del engaño, y decadente escritor de versos sin talento que nunca llegan a ningún lado. Aficionado a las mujeres y a los libros, adicto al desengaño y retribuido en más de una ocasión cómo dijo Machado:  ” el hombre no es hombre mientras no oye su nombre de los labios de una mujer” por lo demás, he aquí un mortal que ya no tiene nada que perder.

Escucho de manera frecuente a este cabrón, que es un genio, y por lo regular me inspiro en un par de Diosas, Ella es una, también camino sin rumbo hasta encontrar mi lugar en este mundo.

 

Místico relato del Yo, O de la Biografía del Hastió…

 

Y nací de buenos padres, hace casi 26 años en la caótica capital del país, donde el smog me lastimo para siempre la mirada (los médicos dicen que es un simple caso de astigmatismo) y se me fue conferido el honor del primogénito,  y vague largos años por  ciudades vecinas, me rodeé de hábiles pilladores que me otorgaron el conocimiento mundano, fui instruido para honrar a los sacros dioses paganos que todo lo dan, que todo lo permiten, y los druidas generosísimos como siempre me regalaron las visiones que formarían en mi el carácter (o la falta de) también se me fue entregado el oro, la mirra y el incienso, y al noveno amanecer de mi doceavo año de vivir entre los hijos de los hombres, fui llevado a unas ruinas, donde habitaron mis ancestros, y justo allí fue profetizado por altos sacerdotes de la orden de la serpiente, hace milenios, que llegaría un niño de altos vuelos, de taciturnos ojos y magnánimos hechos, para hacer resurgir del letargo milenario la estirpe antigua, que poblaría la tierra y traería prosperidad, arte  y fui ataviado con majestuosidad  y se me fue revelado el sinuoso camino que lleva a la perfección. Y me negué a entrar…  poco después y cómo acto de venganza me hice adulto y con ello muchas de las visiones trasmutaron en oníricos actos del placer, que vienen y van sin mi control, que huyen despavoridos cuando los sorprendo en la oscuridad, pero llegaron muchos otros regalos, superiores al oro; como el papel  donde los mas grandes escribas plasmaron historias, relatos fugaces y lograron volver eternos los minutos, llegaron y  envueltos en seda, los labios de mujer,   que aparecen de repente, que se van y que se quedan, llego la ambrosia hecha de malta, llegaron los amigos, llego la risa, la resaca el humo y la ceniza y lo que queda después de la risa, la resaca, el humo y la ceniza, y me aleje de los hijos de los hombres, y plasme sobre tablillas las ideas que de repente se metamorfeán  con el aire, y dispuse que el tiempo no es constante y el olvido es eterno y las palabras una vez dichas se hicieron verdad, leyes inmutables, y descalzo surque los mares, y las lluvias caían a mi, pero no me mojaban, y contuve por días el aire en mis adentros, para asfixiar a la medusa que se esforzaba para escapar de entre mi traquea, la vencí, pero creo que en ese acto yo también he muerto, pero me gane el perdón de los altísimos señores del inframundo, camine junto a ellos, era su igual, leía de manera casi inmediata escritos labrados en piedra, que eran para mí ininteligibles antes de mi muerte, recorrí junto a los señores palacios majestuosos, opulentos corredores flanqueados por inmensas columnas de roca, donde se labraron con maestría los acontecimientos más importantes, tenían adornos de piedras preciosas  y me colocaron en un altar y hundieron en mi pecho con precisión inverosímil una daga de obsidiana, y tomaron como suyo mi corazón, y las deidades se lo repartieron en partes proporcionales, el magenta liquido que brotaba de mi aún palpitante símbolo de mortalidad era depositado en bellísimas vasijas, la menguante luz de luna, que se filtraba hasta el recinto comenzó a extinguirse, los destellos del oro y del jade me mostraban un festín de dioses, estaba cansado, muy cansado. Y volví como anunció aquel Mesías, sólo que a mi nadie me esperaba, y pise de nuevo estas tierras y comí los frutos de los árboles, y abrazaba a las damas que me abrían sus brazos, y mire  a los astros e invoque a las musas y los quetzales revoloteaban como mariposas, y los relámpagos despertaban mis sentidos y   bebí hasta intoxicarme el agua del maguey, y el verbo se hizo carne, y me hice artífice del tedio columpiándome las horas, corrompiéndome los días, pensando en ti todavía, marcando los naipes que arroja al suelo el porvenir, adornado de sutiles pensamientos que te alteran, con una melodía que no deja de sonar, con la necesidad de mirar atrás, camino por las noches en las calles esperando mi final…
 

 

 Mándame Tú Opinión o Lo Que Quieras

 

 

israkukulcan@gmail.com

 


2 comentarios to “Kukulcán esta por aquí…”

  1. visitando tu blog…muy bueno por cierto… hace unos cuantos ayeres el diseño del “lugar de catarsis” era similar a este…que cosas…hay que exigir mas plantillas en wordpress..jajaja…en fin, vendré un poco más seguido por aca…cuidate! n_n v
    NAT

  2. Que chingón que te gustará este sitio, pues por aquí te espero cuando gustes, apropósito debo decir que es bueno toparse con esos huequecitos culturales on line como el tuyo, también me daré mis vueltas. Cuídate.

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