Un año después

Hoy me levante un año más tarde, descubrí que la escena se saltaba, que faltaban fragmentos subnormales y que los sueños se morían. Será a causa del coñac o tal vez del mal vivir, pero no me siento tan mayor como debería, y después de todo es gracioso, que al tomar la cicuta de los bares se presenten más seguido y en neglillé, las musas de arrabales dispuestas  a proteger los pecados perdonables, los poemas mal habidos, la frase que olvide…

Hoy me levante un año después, amaneció un poco más pronto, los recuerdos reaparecen, fugaces y dispersos como queriendo reordenarse,  como queriendo confundirme, y me siento igual que ayer, con los temores por las noches, con las ansias de fundirme, de una vez y para siempre en un vaso de tequila, que queme tu garganta, que escurre en tu mejilla, sigo igual y diferente, quien mejor para decirlo que el tipo que aparece rondando en tu pupila.

Hoy me levante un año adelantado, un poco arrepentido, y un tanto victorioso, con resaca rezagada, con  tus uñas en mi espalda y una frase de Sabina. Porque siento de repente que volver a ser un niño no es tan descarado, que cumplir un año más y tenerte en el olvido, o cambiar un as en la partida y apostar a doble o nada mi futuro redimido.  Qué cosa más sensible el corazón, que cosa más divertida ser un necio, que cosa más extraña confundirse, que cosa más fugaz eso del tiempo…

Y un año después he cambiado de religión, ahora le rezo a la virgen de la amargura:

Rompiendo mi promesa
de no volverte a verte ni en pintura,
me he sentado a tu mesa,
Virgen de la Amargura
a jugarme a los dados nuestra suerte,
a absolverte de todos mis pecados.

Bendigo la condena,
al sólo de tu bordón que me hace fuerte
y beso tus cadenas
y quiero prometerte
ser libres como dos versos tachados
del dictado de la revolución.

Me acuso de morirte sin tu boca,
confieso que desde que te has
marchado
solo bailo en las fiestas donde tocan
la música del vals de los ahorcados.

El rey murió en el campo de batalla,
la reina se ha pasado al enemigo,
yo no me cuelgo más que la medalla
de no saber contar menos contigo.

Virgen de la Amargura,
devuélveme la vida,
sin tí todo es usura
y noches perdidas
facturas,
calenturas,
heridas sin sutura,
caídas,
conjeturas,
sacudidas,
cerraduras
despedidas de locura y callejón.

Te vas y no te vas
y cuando vienes
rezo para que los trenes
se equivoquen de estación.

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~ por kukulcan en 16 diciembre 2009.

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